Villa Ángela, Martes 17 de octubre de 2017

Ayer se cumplieron cinco meses de la desaparición de Maira Benítez, después de salir de un local de Villa Ángela. En cuanto a la marcha de la investigación, los dos detenidos pidieron declarar y dijeron que la joven era parte de supuestas fiestas que incluían consumo de drogas

La familia y amistades se manifestaron frente a Casa de Gobierno, al cumplirse cinco meses de la desaparición de Maira Benítez. (Gentileza Jorge Tello).

La familia y amistades se manifestaron frente a Casa de Gobierno, al cumplirse cinco meses de la desaparición de Maira Benítez. (Gentileza Jorge Tello).

Las fiscales llamarán a las personas nombradas por Rodrigo Silva y Luis Coria. Además se imputó a un tercer sujeto. El procurador del Chaco pidió la intervención de los perros adiestrados de Punta Alta que hallaron los restos de Micaela Ortega.

Los cinco meses de la desaparición de la joven de 18 años y madre de una nena de 3 se cumplieron en medio de una serie de novedades: por un lado, la fiscal Gisela Oñuk resolvió imputar a Gabriel Cáceres por falso testimonio, quien habría estado el domingo 17 de diciembre en el auto de Silva, al que según el Ministerio Público, halló varias contradicciones.

Además, sigue también ligada, Belén Ledesma, amante de Silva. Por lo cual, hay cuatro incriminados, de los cuales, dos están con prisión preventiva. Además, tanto Silva como Coria pidieron ampliar la indagatoria y allí contaron de las supuestas “fiestas sexuales y consumo de droga” de la que participaron otras personas con Maira. Esa cortada es investigada y la fiscal ya planificaba junto con la querella el llamado a declaración testimonial de los que fueron nombrados.

Los perros de Punta Alta

Por otro lado, acabadas las posibilidades en el Chaco de equipos idóneos en búsqueda de cadáver o restos óseos, que incluyó una unidad de Santiago del Estero, el procurador general Jorge Canteros adelantó a NORTE que ya se giró oficio a la División K9 de los Bomberos Voluntarios de Punta Alta, cuyos canes dieron con el cuerpo de Micaela Ortega, enterrado en una casa de Villa Ballester, en Buenos Aires.

Para la justicia chaqueña se enciende otra luz de optimismo para poder resolver el caso que tiene en vilo a los investigadores desde el año pasado. Los rastrillajes han sido en vano en el campo del lote 11, donde trabajaba Silva, propiedad del exjuez Costas. Tantos perros de la policía chaqueña y de Santiago del Estero marcaron que Mayra estuvo en ese establecimiento.

Dos días después de caer preso, Silva pidió a policías que lo lleven a ese campo porque diría donde estaba la joven. Sin embargo, esposado corrió y se arrojó al pozo donde había pedido que lo acerquen. Ocho metros de profundidad y con agua, el principal sospechoso no tuvo un rasguño y volvió a la prisión.

También en el rastreo el ministerio de Seguridad de la nación mandó un georradar que manejaron gendarmes, los resultados no surgieron y las esperanzas para la familia volvieron a desvanecerse.

Red de trata descartado

Antonia Leiva, mamá de la desaparecida insiste en que el caso recaiga en la justicia federal, sin embargo dos fiscales dictaminaron negativamente a esa alternativa por entender que el delito que se investiga no corresponde a un caso de trata de personas como aún sostienen desde el entorno de Maira.

Tanto Silva como Coria están acusados de privación ilegítima de la libertad, y habrá que ver cuáles elementos se sumarán para poder acusarlos de homicidio.

Hay un teléfono que se le secuestró a Silva, donde un hermano le decía por mensaje “pudiste zafar de una violación, como no vas a zafar en esta que no hay cuerpo”. Esa prueba está en el expediente y llegado el momento de cierre de la instrucción será clave si la fiscal Oñuk le incorpora el crimen que es uno de los interrogantes a cinco meses del proceso judicial que en las últimas horas sumó otras citaciones a declaraciones.

Fuente NORTE

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