Villa Ángela, Sábado 24 de febrero de 2018
En verano muchas personas aprovechan el buen clima para disfrutar del mar o la pileta, y si bien nadar o simplemente refrescarse en el agua tiene múltiples beneficios, hay que tomar recaudos para evitar accidentes.
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En estos ámbitos, la posibilidad de ahogamiento es el riesgo más significativo, ya que no es necesaria una gran cantidad de agua para que suceda. Médicamente, se establece que alguien está ahogado cuando el aire no llega a los pulmones por la presencia de agua, ocasionándole falta de oxígeno en sangre y el peligro de un posterior daño cerebral.
Entre las medidas preventivas, se recomienda colocar un vallado alrededor de las piletas y supervisar permanentemente a los niños que estén próximos al área de agua, lo que reduce los ahogamientos en piscina en un 80 %. Además, no se debe dejar a los nenes solos en una bañera y, en el caso de los adultos, es fundamental que tomen la precaución de no nadar o navegar si ingirieron alcohol o algún tipo de sedantes o drogas ilícitas, así como considerar la propia capacidad de nado y no sobreestimarla, utilizando apropiadamente dispositivos de flotación personales.
Frente a un accidente, la Dra. María Valeria El Haj, Directora Médica de vittal, destaca la importancia de brindar primeros auxilios y solicitar intervención médica. “La atención prehospitalaria rápida, que consiste en el rescate y la resucitación inmediata, mejoran el resultado de las víctimas de ahogamiento. La necesidad de reanimación cardiopulmonar (CPR) debe determinarse tan pronto como sea posible sin comprometer la seguridad del rescatista ni retrasar la extracción de la víctima del agua”, señala El Haj y detalla los posibles escenarios y acciones a seguir:
– Si la persona ahogada pareciera haberse recuperado, hay que tranquilizarla hasta que llegue la ayuda médica, que debió haber sido requerida con anterioridad, y tan pronto se pueda se debe administrar oxígeno suplementario para contribuir a mejorar la capacidad respiratoria del damnificado.
– Si la persona no responde, hay que comenzar inmediatamente a practicarle maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) sólo con las manos, haciendo 120 compresiones torácicas por minuto hasta que llegue el servicio de emergencias, y alternando a quien las realiza para evitar el cansancio, las interrupciones y que disminuya la eficacia de cada compresión. De contar con un dispositivo de barrera (mascarilla) para brindar respiración boca a boca, se deberán intercalar 30 compresiones con 2 ventilaciones, a lo largo de 5 ciclos. La ventilación es el tratamiento inicial más relevante para las víctimas de lesiones por inmersión y la respiración de rescate debe comenzar tan pronto como el socorrista alcance aguas poco profundas o una superficie estable. Al comunicarse con el servicio de emergencias del lugar, se sugiere pedir un DEA (desfibrilador externo automático) para usarlo de ser necesario.
Finalmente, la Directora Médica de vittal resalta que, al estar mojada, la persona ahogada pierde rápidamente temperatura, entrando en hipotermia, por lo cual hay que tratar de arroparla con ropa seca para conservar el calor corporal. Debido al enfriamiento, también puede resultar difícil de palpar el pulso de un paciente hipotérmico, de manera que se debe hacer una búsqueda cuidadosa de pulsos durante al menos un minuto antes de iniciar las compresiones torácicas y tener siempre precaución al mover al paciente, evitando voltearle o doblarle el cuello y manteniendo en cambio la cabeza y el cuello quietos durante la reanimación cardiopulmonar y el traslado.

Fuente Diario Chaco

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