Villa Ángela, Domingo 25 de junio de 2017

Milton Ávalos nació hace trece años en Resistencia, donde le implantaron una prótesis equivocada en el ojo izquierdo que perdió por una enfermedad. Dejó de jugar y de ir al colegio porque su ojo se le caía. Hoy puede soñar con ser abogado. La historia de una necesidad y la intervención de la instagramer Angie Landaburu

Milton

Milton Ávalos tiene 13 años, ocho hermanos, una madre presente y un padre ausente. Es oriundo de las afueras de Resistencia, Chaco. Un cáncer detectado a tiempo le quitó la visión de su ojo izquierdo, y su ojo izquierdo. La compensación y la exigencia de su ojo derecho lo estaba condenando a la ceguera. Él quería ser normal: jugar a la pelota con amigos, ir a la escuela, estudiar. Pero no podía. Es una historia de compromiso y solidaridad, de empatía y conciencia social, un baño de esperanza, un canto a la dignidad.

En un hospital de su ciudad, a Milton le dieron una prótesis de relleno para su ojo izquierdo. No veía por él pero al menos todos ya lo podían ver a los ojos. Mientras su ojo derecho reclamaba tratamiento urgente, el izquierdo, el de la prótesis, le censuraba más momentos de lo que le permitía. “Estaba sentado y se le caía. No podía jugar a la pelota porque se le caía. Perdió un año de colegio porque se le caía”, contó María, su madre. Milton debía curar su visión: necesitaba anteojos y una prótesis nueva, eficiente.

Buenos Aires quedaba lejos. Vendía buñuelos y comida casera que cocinaba junto a su madre en una plaza céntrica. El don de gente de las personas, a veces, tiene devolución, recompensa. Rosalia Levay es hoy una de los ángeles que enumera María cuando elige agradecer. Ella hizo el nexo con Angie Landaburu, influencer, instagramer e it girl argentina. Y madrina del sueño de Milton. En su cuenta de Instagram, el glamour de los posteos se interrumpen para contar una historia de solidaridad, acompañado por el hashtag #ayudarestabueno. “Los chicos nos enseñan todo, cuidémoslos”, celebra.

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A través de colectas y un fondo común coordinados por Angie, Milton y su mamá viajaron a Buenos Aires para someterse a estudios en la Fundación Zaldívar y gestionar una prótesis acorde donada por Pförter. Su estadía demandó una semana. “No esperaba nunca llegar a Buenos Aires, nunca se me pasó por la mente estar acá. Quiero agradecerles a todos, no a uno solo, a todos“, remarcó Milton, en diálogo con Infobae.

Contó que su tío tiene una tele y que por las tardes miraba el programa “Caso Cerrado”. En su visita a Buenos Aires, Angie lo llevó a conocer un estudio jurídico. Milton quedó obnubilado. “De grande quiero ser abogado -se ilusionó-. Cuando vuelva al Chaco, llego y me voy a la escuela. Pero no me gusta leer. Voy a contratar a la Angie para que me lea todos los libros, hoja por hoja, una y otra vez”.

Angie y Milton hoy son casi inseparables. Él le regaló, agradecido, un humilde espejo. Ella le prometió realizar un desfile solidario en su Chaco natal: el 28 de junio con el propósito de recaudar fondos para solventar el gasto de sus anteojos, sus chequeos de rutina, sus viajes a Buenos Aires y ayuda económica para su nutrida familia -David, su hermano, tiene 5 años y no habla, se comunica sólo por señas-.

“A pesar de todo, estamos bien. Quisiera agradecer a todos los que ayudaron a mi hijo para que pueda llegar hasta aquí. A Rosalía, a los hoteles, a Angie, a todas las personas que pudieron abonar un poco de arena para ayudar a Milton”, expresó, conmovida, su madre. “Ahora que tiene la prótesis va a volver al colegio y ojalá pueda ser abogado como siempre soñó”. Ojalá.

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Por

Infobae

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